Inteligencia. Es la facultad de la mente que le permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad orientando su voluntad de acuerdo a sus objetivos.
Ciencia. Es el conocimiento sistematizado, elaborado mediante observaciones, razonamientos y pruebas experimentales metódicamente organizadas.
Inteligencia emocional. Valor de las emociones. Motivación. Perseverancia a pesar de frustraciones. Control de impulsos. Manejo de gratificaciones. Superar angustia, sentido de fracaso. Socializar empáticamente. Autoestima.
Inteligencia básica (cerebral) y espiritual.
Inteligencia básica y natural: instintos, emociones, impulsos, sensaciones.
Inteligencia humana basada en la capacidad mental y en sus recursos cognitivos lógicos, abstractos, simbólicos, espaciales, etc.
Inteligencia espiritual, exclusivamente humana, supone la capacidad para alcanzar sabiduría…Capacitando al individuo para comprender la trascendencia y empezar a vivirla. Esto llama en causa la consciencia.
Inteligencia espiritual. Es una inteligencia que va más allá de la mera actividad cerebral, permitiendo al individuo conquistar criterios de conocimiento que no se basan únicamente en la actividad cognitiva, neural y cerebral, sino que llama en causa la naturaleza espiritual del hombre.
Es gracias a esta dimensión que puede trascender para entender y resolver mejores cuestiones referentes a significado y valor. Los Neuropsicólogos no creyentes, los Biofisiólogos ellos creen como un epifenómeno, un fruto de la naturaleza biológica, como sabes multiplicar, también sabes pensar en Dios, ellos ignoran el cuerpo y alma espiritual, ellos son mono causales, ellos reducen la naturaleza humana solo a la biología “no hay espíritu”, entonces para nosotros esta inteligencia espiritual trasciende, va más allá, busca el sentido y significado pero no se basa solo en la actividad cerebral, vamos a llega a ciertos conocimientos que trasciende, vamos a buscar significados y valores pero no basados en la función de la dopamina, la serotonina o neuroquímico que apoya mi capacidad intelectual. Les pongo el caso de pensadores como Aristóteles, San Agustín, Tomás de Aquino, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Juan Pablo II son personajes que han logrado exhibir el fruto de esa inteligencia espiritual.