Científicos lograron terminar de decodificar el genoma humano.
Francis Collins ha descrito a sus padres como “cristianos solo de nombre”, y a su paso por el postgrado se consideraba un agnóstico (sin conocimiento) primero para luego ser un ateo (sin Dios/es) convencido. Sin embargo, siendo un joven médico le llamo la atención la fuerza de varios de sus pacientes más delicados de salud que, en vez de quejarse a Dios, parecían apoyarse en su fe como una fuente de fuerza y consuelo.
En su libro ¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe, Collins confiesa que el descubrimiento del genoma humano le permitió visualizar el trabajo de Dios. Reivindica que, según él, hay bases racionales para un creador y que los descubrimientos científicos llevan al hombre más cerca de Dios. En ¿Cómo habla Dios?, Collins examina y, posteriormente, rechaza el creacionismo de la tierra joven y el diseño inteligente. Su propio sistema de creencia es la evolución teísta o creación evolutiva, en la que Dios es el actor que desencadena la evolución, como una especie de 1er motor.
Collins explica que cuando da un paso adelante en el avance científico es un momento de alegría intelectual, pero es el momento donde siente cercanía con el creador en el sentido de estar percibiendo algo que ningún ser humano sabia antes, pero que Dios sí conocía desde siempre.
Fue en el año 2003 cuando Francis Collins, el genetista que dirigió el proyecto del genoma humano, publico un libro con el título provocador “Como habla Dios “, en este libro Collins explicaba su trabajo que descifraba el código genético humano, explorando los 3.200 millones de pares de bases, son 2 copias “haploides”, entonces el genoma completo es 6.400 millones de letras que conforman el ADN humano que nos diferencian, lo que lo llevo a la fe, porque lo que vio en ese código no fue caos, no fue azar, vio información, diseño, una complejidad tan asombrosa, una precisión tan exquisita “esto fue pensado” Collins escribió “el ADN es el lenguaje de Dios”, y cuando termina de secuenciar el genoma humano, cuando ve que cada gen se activa en el momento preciso, cuando las proteínas se pliegan geométricamente perfecta. Si el ADN es el lenguaje de Dios a niveles moleculares, que son esos circuitos neuronales, que son esa capacidad de neuroplasticidad espiritual. Collins obtuvo el premio Príncipe de Asturias, fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias. Declaro algo que sorprendió a muchos “Él no era creyente” y no solo eso, Collins explico que fue precisamente su trabajo, descifrando el código genético humano, explorando esos 3 mil millones de letras del ADN que nos define, lo que los llevo a la Fe porque lo que vio fue información, diseño, una complejidad tan asombrosa, una precisión tan exquisita que la mente científica no puede evitar la conclusión “Esto fue pensado” “El ADN es el lenguaje de Dios” y cuando termina de secuenciar el genoma y ver como cada gen se activa en el momento preciso, como las proteínas se pliegan con una geometría perfecta, con una elegancia que hace llorar al mejor ingeniero, no puedes evitar la pregunta ¿Quién escribió este código? Si el ADN es el lenguaje de Dios. Que es tu cerebro, esos circuitos de trascendencia, que hemos estado explorando, que es esa capacidad de neuroplasticidad espiritual que esa inteligencia del corazón que late en tu pecho “son el lenguaje de Dios a nivel neurológico, son la conversación divina escrita en tu biología, son la prueba evidente pulsante consciente que no eres un accidente cósmico “eres una intensión” “un propósito” eres un diseño con significado y el propósito de ese diseño es la comunión, la conexión y el encuentro “fuiste creado para conocer a tu creador” no como concepto abstracto, no como filosofía distante, como relación viva, dinámica transformadora. Tus circuitos neuronales de mentalización existen para que puedas imaginar, la mente de Dios. Tu sistema de recompensa libera dopamina durante la oración para que encuentres gozos en buscarle, tu capacidad de neuroplasticidad te permite cada vez más en reflejo de su imagen, tu corazón genera coherencia en su presencia para que todo tu ser entre en armonía con el ritmo del universo, no eres un error biológico tratando de inventar significado en un cosmos vacío, eres una obra maestra neurológica diseñada para el amor eterno.
Las experiencias más humanas pueden ser las más sagradas, porque tu cerebro no distingue entre ser completamente humano y ser completamente espiritual, para tu neurología son la misma cosa.
El cerebro humano tiene aproximadamente 86 mil millones de neuronas y realiza entre 100 billones y 1 hasta cuatrillones de sinapsis (conexiones neuronales).
El ADN humano tiene 4 “letras” químicas (nucleótidos), pero su genoma completo está compuesto por una cadena de aproximadamente 3.100 a 3.200 millones de pares de bases (lo que equivale a 6.400 millones de letras en total sumando las dos hebras).
El alfabeto genético.
Toda la información de nuestro cuerpo se escribe usando estas 4 bases:
- A (Adenina)
- T (Timina)
- C (Citosina)
- G (Guanina)
¿Como se organiza?
- Pares de bases: Las letras no están sueltas, sino que se unen en pares específicos (la A siempre con la T) y la C con la G) formando los famosos escalones de la doble hélice.
- Estructura de doble hélice: dos cadenas de azúcar y fosfato que se enrollan en direcciones opuestas, unidas en el centro por pares de bases complementarias
- El Genoma: Si desenredamos el ADN de una sola célula humana, mediría unos 2 metros y contendría esos 3.200 millones de instrucciones bases perfectamente ordenadas.
- Genes y proteínas: Estas letras se leen en grupos de 3 (llamados codones), que funcionan como palabras que le indican a la célula qué aminoácido crear para formar proteínas.
- Nuestros sentidos captan del entorno alrededor de mil millones (1.000.000.000 “1 trillón”) de bits de información por segundo. Sin embargo, para evitar la sobrecarga, el cerebro filtra esta avalancha y procesa el pensamiento consciente a solo unos 10 a 60 bits de información por segundo, obligándote a enfocarte en una sola cosa a la vez, mientras que las neuronas realizan millones de conexiones simultáneamente.
- Velocidad de transmisión: Los impulsos eléctricos viajan por tus nervios a velocidades que oscilan entre 1 y 120 metros por segundo (hasta 432/mensajes, dependiendo de la vía.
- El cerebro procesa información a diferentes velocidades dependiendo de si hablamos del pensamiento consciente o de la recepción sensorial.
- Procesamiento consciente: Un estudio de Instituto Tecnológico de California (Caltech) determinó que nuestro pensamiento consciente procesa información a un límite de solo 10 bits por segundo.
- Capacidad sensorial: Nuestros sentidos (como la vista y el oído) recopilan datos del entorno a una velocidad de hasta 1.000 millones de bits por segundo, pero nuestra mente consciente tiene un «límite de velocidad» mucho más eficiente, reduciendo ese volumen a 10 a 60 bits por segundo para evitar la sobrecarga.
- El ADN de nuestras células reside principalmente en el núcleo, pero también existe dentro de algunos organelos celulares, como las mitocondrias, vestigios de su origen procariótico, cuando varias bacterias se fusionaron y dieron lugar a la célula eucariota, como recogió la teoría endosimbiótica propuesta por Lynn Margulis en 1967. Por lo tanto, si queremos contabilizar el ADN deberemos contar tanto el que tenemos en el núcleo, como el que tenemos en las mitocondrias, una molécula de ADN circular cuyo tamaño es mucho más pequeño, tiene menos de 20.000 pares de bases (exactamente 16.569).
- Recordemos que nuestras células somáticas son diploides. Eso quiere decir que tenemos dos copias de cada cromosoma, una heredada del padre y otra de la madre, 22 pares de cromosomas autosómicos y un par de cromosomas sexuales, que representamos como 46XX para individuos de sexo femenino y 46XY para individuos de sexo masculino. Y, además, las dos copias de cada cromosoma no son idénticas. De cada gen tenemos la variante que hemos heredado de nuestro padre y la otra variante de nuestra madre. En genética hablamos de dos alelos diferentes para cada gen que da lugar a situaciones de homocigosis (cuando los alelos son iguales), o de heterocigosis (cuando los alelos son distintos). En general, para la gran mayoría de genes, mientras tengamos una de las dos copias funcional, vamos bien. Cuando las dos copias heredadas incluyen mutaciones que interfieren con la función del gen y/o de la proteína codificada es cuando se da la patología, enfermedad o condición genética, que suelen ser de baja prevalencia, a esta se las denomina enfermedades raras.